A la espera del mejor Gündogan
El alemán, que tenía un recuerdo agridulce de Barcelona, disfruta de la vida en la ciudad y busca acercase al área rival
Cuando el Manchester City remoloneaba para firmarle un nuevo contrato, Ilkay Gündogan recibió una llamada inesperada: Jordi Cruyff. No había nadie mejor para seducir a un enamorado del fútbol del Barcelona que el hijo del creador del Dream Team. “Para mí, como centrocampista, era imposible no prestar atención a un equipo en el que jugaban Xavi, Iniesta y Busquets”, asegura el alemán a EL PAÍS. El problema era que, por entonces, en diciembre del pasado año, Gündogan todavía no estaba convencido de abandonar Manchester. Sin embargo, el director de fútbol del City, Txiki Begiristain, no estaba dispuesto a extenderle el vínculo por tres temporadas, tal y como, de entrada, había pedido Ilhan Gündogan, tío y representante del jugador. ¿El argumento? Su edad, 32 años (cumplió 33 el pasado martes). Pep Guardiola, en cambio, lo quería en su equipo. El técnico tenía razón: Gündogan fue clave en el histórico triplete del City. Pero ya era tarde. A la insistencia de Cruyff, se le sumó el poder negociador de Mateu Alemany y el cariño de Xavi Hernández. “Jordi fue muy importante”, recuerdan en su entorno. Y Gündogan terminó en Barcelona, una ciudad agridulce.
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