Actúen como si nada
Una reivindicación del llanto como forma de expresión
Cuando nací no lloré. No me salía. No supe hacer lo que se espera de cualquiera al llegar al mundo. Empecé a ponerme morada y pasé mis primeras horas en esta vida en una incubadora de La Paz. Esto hizo llorar a mi madre, reacción esperable de cualquier madre. Hay momentos ―muy pocos― en los que llorar es lo normal, a nadie le sorprende, y la vida sigue sin que nadie repare o se incomode. Los paritorios son de esos lugares en los que casi todas las emociones y las formas de expresarlas son bienvenidas. El comienzo y el final de la vida se parecen en esto, también.
¿Cuál es tu reacción?









