Adiós a Robe Iniesta, la cólera del amor humano ante un mundo irracional
El líder de Extremoduro, fallecido a los 63 años, era un músico que sale cada tres o cuatro generaciones, quizá cada siglo, como los poetas del alma, los genios incomprendidos o los grandes locos lúcidos

A partir de hoy, podrá haber millones de tributos a Robe Iniesta y Extremoduro, pero Robe Iniesta, muerto hoy a los 63 años, sólo hubo y habrá uno. Porque era un músico, que inclasificable en su cólera y su ternura como dos caras de un mismo espejo de destellos impresionantes, sale cada tres o cuatro generaciones, quizá cada siglo, como los poetas del alma, los genios incomprendidos o los grandes locos lúcidos, personas que abren brecha entre los renglones de las sociedades, que van más allá de los márgenes de lo cotidiano para enseñar el valor de lo humano, o, como en el caso de Robe, cantarlo con el corazón en la garganta, el alma al aire, a hostias contra los elementos y como que sea que se intenta imponer la luz en el infierno.
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