Adrian Newey tiene más tiempo que Alonso
El periodo de asueto obligado para el ingeniero antes de incorporarse a Aston Martin retrasa su efecto revitalizador. Leclerc, pole en Bakú
Si algo tiene la llegada de Adrian Newey a Aston Martin es que transmite de forma inequívoca la hoja de ruta que se han marcado los ejecutivos de la escudería británica, con Lawrence Stroll a la cabeza. Al magnate canadiense se le ha metido en la cabeza conseguir que la marca que hizo famosa James Bond sea popular por el rendimiento de sus monoplazas de Fórmula 1, al margen de por el glamur y el lujo que siempre proyectan las películas del agente con licencia para matar. Stroll reclutó primero a Fernando Alonso (2023), que cogió el relevo de Sebastian Vettel cuando el alemán colgó el mono (2022). Ahora ha dado un puñetazo encima de la mesa y ha logrado convencer al ingeniero más influyente de la era moderna para que se una a su cruzada con vistas al año que viene. La incorporación de Newey tiene un efecto intimidador evidente, por más que los frutos más tangibles de su fichaje no se podrán comprobar, como pronto, hasta 2026, fecha en que entra en escena el nuevo reglamento técnico. De cualquier forma, con el evento del martes, Stroll ya ha conseguido darle un impulso a una escudería que comenzaba a presentar síntomas de agotamiento y estancamiento.
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