Al Holocausto en familia: cómo hacer que tus hijos detesten a los nazis
Una visita al Museo Judío de Berlín y, por fin, a la villa de Wannsee donde Heydrich y sus invitados planificaron el exterminio
Mi programa educativo de padre se ha centrado en dos cosas: que las niñas amen la vida salvaje y que detesten a los nazis. Habré fracasado con ellas en muchos otros asuntos, pero estos dos temas los llevo bien. Mis hijas saben reconocer un pico picapinos adulto de uno juvenil, una larva de salamandra de una de tritón y un excremento de zorro de una egagrópila de lechuza. Una ha visto un leopardo en Sri Lanka y la otra un ornitorrinco en Australia. A ninguna de las dos le parece raro que paremos el coche para identificar una serpiente aplastada en la carretera (a su madre todavía sí). En cuanto a los nazis, la mayor, Rita, tiene entre sus libros favoritos Explicar a Hitler, de Ron Rosenbaum (RBA, 2012) y Berta Auschwitz explicado a mi hija, de Anette Wieviorka (De Bolsillo, 2001), y juntos, toda la familia, hemos estado en ese campo emblemático del horror, Auschwitz, de visita. Ninguno lo olvidará.
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