Anna Netrebko atraviesa el purgatorio escénico de Shirin Neshat y alcanza el paraíso en el Liceu
La soprano ruso-austriaca regresa al teatro barcelonés tras cinco años en la ‘Aida’ de Verdi que abre la temporada, junto a Ekaterina Semenchuk, Artur Ruciński y un correcto Antonello Manacorda, en la producción antiguerra y sin dirección de actores de la artista visual iraní
Tras el estreno milanés de Aida, en febrero de 1872, Salvatore Farina zanjó en la Gazzetta Musicale di Milano la acusación de wagnerismo que perseguía a la nueva ópera de Giuseppe Verdi con una imagen feliz: gustaba desde la primera noche y, para llevarnos al paraíso, no obligaba a pasar por el purgatorio. El Liceu ha invertido la fórmula. En su apertura de temporada, el paraíso llegó en el tercer acto, a orillas del Nilo, con Anna Netrebko y una sublime O patria mia. Hasta entonces hubo que atravesar un purgatorio de intermedios teatralizados, sacrificios sin credibilidad y cantantes abandonados a su suerte en la producción de la artista visual iraní Shirin Neshat, procedente de la Ópera de París.
‘Aida’
Música de Giuseppe Verdi. Libreto de Antonio Ghislanzoni, basado en un guion de François Auguste Ferdinand Mariette reelaborado por Camille Du Locle.
George Andguladze, bajo (El Rey); Ekaterina Semenchuk, mezzosoprano (Amneris); Anna Netrebko, soprano (Aida); Ivan Gyngazov, tenor (Radamès); Alexander Köpeczi, bajo (Ramfis); Artur Ruciński, barítono (Amonasro); Moisés Marín, tenor (Un mensajero); Carmen Buendía, soprano (La gran sacerdotisa).
Coro y Orquesta Sinfónica del Gran Teatre del Liceu.
Director del coro: Pablo Assante.
Dirección musical: Antonello Manacorda.
Dirección de escena y vídeo: Shirin Neshat.
Gran Teatre del Liceu, 25 de septiembre. Hasta el 15 de octubre.
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