Aquel verano de... Álvaro Rivas: en el que mi banda grabó un disco
El cantante de Alcalá Norte relata un verano cercano, el del año pasado, cuando sorteaba las dificultades para grabar su disco, escaseaban las manos para tocar y el grupo no pasaba por un buen momento
En el cuarto de Carlos Elías hay una cama, un escritorio, preamplificadores apilados y una pantalla. Un armario empotrado, una mesilla de noche y un corcho en el que destaca un parche de las Viudas. Contraventanas cerradas, grabando siempre a oscuras. Hasta que un carpintero lo remedie, no entrará la luz sin que se cuele el ruido de Malasaña. En el centro de la habitación, entre sus trastos, Carlos monta un micrófono que pide silencio y excluye por ende cualquier ventilador. Semidesnudo en su cueva, acalorado, parece Gollum y no Gandalf, pese a su larga peluca gris. Huele a siesta. Pasa consulta de ocho a tres como médico de familia. Después, tras una lata de fabada, busca el catre. De ahí lo saca mi timbrazo sobre las seis de la tarde.
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