Aquel verano de... Flavita Banana: en el que me enfadé con Stephen King
La ilustradora y viñetista, colaboradora de EL PAÍS, relata cómo tener constancia de sus altas capacidades le ayudó a dejar el consumo y afrontar un verano en sobriedad
A mí no me gusta lo predecible. Ni como rasgo de carácter ni como estilo de vida. Hay quien siente bienestar en saber exactamente cómo será el mañana, es feliz en lo seguro. Se alegra de que llegue el viernes, aunque en siete días habrá otro. En mi caso pienso tan fuerte (eso es, fuerte) que tiendo a prever caracteres, reacciones, acontecimientos. Por eso no suelo sentir nostalgia, porque no hay nada más previsible que el pasado. Tampoco puedo valorar positivamente el futuro, así que me quedo con el presente. Este verano está siendo el mejor hasta la fecha, pues.
¿Cuál es tu reacción?









