Barceló y la cerámica como forma extrema de la pintura: “Como si hicieras frescos sin necesitar el edificio ni al arquitecto”
‘Todos somos griegos’ reúne 30 años de cerámicas, la mayor retrospectiva del artista de Felanitx, en La Pedrera de Barcelona

John Keats tenía 22 años cuando escribió el poema que, indirectamente, da nombre a esta muestra, Oda a una urna griega. A partir de la perfección y la permanencia del mármol, evocó la fugacidad de la vida sin saber que la suya solo duraría tres años más. De aquella urna obtuvo una lección: la belleza es la verdad y la verdad es belleza, que llevaría a su amigo P. B. Shelley a pronunciar la frase: “Todos somos griegos”. Ese es el título de la exposición que reúne 30 años de cerámicas de Miquel Barceló. Con esas obras, el artista de Felanitx (Mallorca, 1957) le da la vuelta al poema de 1819 y celebra la fugacidad de la cerámica que permanece, pero también se recicla y reutiliza. Tal vez por eso la llame “la madre de la pintura. Pintura amplificada”.
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