Batalla de kayaks en las aguas bravas del canal
El programa olímpico estrena la modalidad de bajadas en grupo, en las que se producen choques entre piraguas e incluso golpes a los palistas

Manu Ochoa se empeñó con seis años en hacer piragüismo, pero su hermano mayor no tenía el nivel para enseñarle y su padre, menos. Sin embargo, el hombre se inventó un método algo rudimentario para darle gusto al hijo. “Cogió una piragua del club, le puso una cuerda, la ató a un poste que usaban los pescadores para amarrar los barcos, me dio 30 metros y a remar”, cuenta este kayakista de 26 años, hoy olímpico en París. Hace una semana, cuando este gallego de Tomiño (Pontevedra) recordaba la anécdota, Maialen Chourraut, a su lado, no podía evitar la risa ni la sorpresa por estos inicios tan primitivos.
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