‘Beatnik’ y guitarrista por soleás: la historia de Donn E. Pohren, el ‘yanqui’ que revolucionó el flamenco
Administrativo en la base militar de Morón en los años sesenta, el estadounidense compró una finca llamada Espartero y la convirtió en un templo de flamenco puro
En la música se dan cruces de caminos destellantes que cambian destinos. Hace unas semanas Kiko Veneno —hijo musical de Sevilla— explicaba que fue en California donde se aficionó al flamenco. El enigma que esconde una afirmación así está en una finca de sol y agua de alberca llamada Espartero, en Morón de la Frontera. Allí, a mediados de los años sesenta y hasta poco antes de la muerte del dictador Franco, con el apoyo del excelso guitarrista Diego del Gastor, el estadounidense Donn E. Pohren montó una hospedería que ofrecía la experiencia de ahondar en la cultura flamenca en su hábitat natural, sin pintoresquismos ni banalización alguna.
¿Cuál es tu reacción?









