Bryce Echenique: no, no lo esperen en abril
Estuvo siempre por encima de sus ocurrencias, porque cuando se ponía a escribir como aquel muchacho que lo llevó al mundo de Julius, era una memoria extraordinaria

Le recordé una cita de César Vallejo, con quien tanto quería: “Hace un frío teórico y práctico”. Y entonces le pregunté qué tiempo hacía en el alma ya entonces muy cansada de Alfredo Bryce Echenique. Él había vivido por el mundo y ahora reposaba en su casa, cerca de Lima. Me dijo desde allí: “Verano”. En el tiempo hacía verano. Y siguió diciendo aquel hombre que era a la vez la noche y el día, callado y dispuesto siempre a salir de juerga, para cantar o para seguir lejano, ensimismado, hasta que se le devolvía la memoria y entonces era el contador de historias más divertido, y preciso, que uno pueda imaginarse.
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