Buena obra, pero falla el decorado
Los retrasos en los trenes, las obras en las autopistas y el descontrol de las aficiones, errores inesperados de la Eurocopa de Alemania
De siempre he visto estas fases finales de Mundial o Eurocopa como un trasunto en su desarrollo del teatro clásico, con sus tres partes bien diferenciadas, presentación, nudo y desenlace, con sus consiguientes entreactos. La presentación, claro, es la fase de grupos, en la que concurren todos los equipos, muestran sus perfiles, cantan sus papeles y nos predisponen para asistir al resto de la obra sabiendo quién es cada cual y qué puede esperarse de él o ella. El nudo son los octavos y los cuartos, en los que la trama, desembarazada ya de personajes secundarios, desarrolla su plenitud dramática. El desenlace llega con las semifinales y final, cuando por fin se desvela lo que hemos ido a ver: quién es el asesino, si estamos hablando de Agatha Christie, o quién es el campeón en el caso del fútbol.
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