Canfranc borra las fronteras del trail en el Mundial de los mundiales
Las montañas que florecieron por el paso ferroviario entre Huesca y Francia acogen a unos 1.600 atletas de 74 países, la ventana del atletismo internacional hacia un futuro olímpico
Casi 250 corredores obran este jueves en la cima de Larraca, por encima de los 2.200 metros de altitud sobre el nivel del mar, una macedonia planetaria con un deporte que los ingenieros que inmortalizaron Canfranc, el paso ferroviario entre Huesca y Francia que exportó la belleza de esas cumbres pirenaicas a partir de su apertura en 1928, nunca pensaron que existiría. Un proyecto nacido para eliminar fronteras desemboca casi un siglo después en un Mundial de Trail con unos 1.600 atletas de más de 74 países. Algunos de lugares tan remotos como Sierra Leona o Camboya alucinaban al ver un telesilla, su atajo de bajada hacia Astún tras el kilómetro vertical –mil metros de desnivel positivo en poco más de seis kilómetros– para inaugurar unos campeonatos bajo el paraguas de World Athletics –la federación internacional del atletismo– que siguen hasta el domingo con tres distancias más, de 45, 82 y 14 kilómetros.
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