Colchonetas en el suelo y ropa interior sucia: el hacinamiento acosa de nuevo al centro de menores de Hortaleza de Madrid
Los trabajadores que atienden a adolescentes en acogida resucitan los fantasmas de 2019, cuando el espacio se convirtió en un polvorín y en el blanco de los ataques de Vox
En la puerta se amontona un grupo de chavales en chándal. Y ninguno mira un móvil: se empujan, se insultan, se ríen. Son las 16.00 horas y les han permitido dar una vuelta por los alrededores del centro. Pero casi no se alejan. A su espalda, una mole enorme que es la única casa que tienen, se alza imponente en mitad de la calle Valdetorres del Jarama. Es el centro de primera acogida de menores de Hortaleza, un lugar gestionado por la Comunidad de Madrid que se convirtió en un polvorín hace solo cuatro años y en el blanco de todos los ataques de Vox contra la inmigración, aunque no todos los que ahí acogen son inmigrantes. Estos días, los trabajadores denuncian que se asoman al mismo destino, según un documento al que ha tenido acceso EL PAÍS, que ha recogido unas 700 firmas, incluido el 90% de la plantilla del centro. Las colchonetas en el suelo, los turnos para comer y para ducharse, o la escasez de ropa limpia han sido el primer aviso.
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