Con inocencia y curiosidad
Ardillas moribundas, asfaltos idénticos y Sticky Vicky, la defensa de la inquietud que no produce beneficio
He visto morir a una ardilla. Se cayó de un árbol y sonó como un ¡pah!, y fueron varios minutos los que pasó arrastrándose, moribunda, por la acera. Mi amigo Jacobo y yo la miramos morir ―que es algo que me produce muchísima más curiosidad que mirar nacer―, grabamos un vídeo y teorizamos sobre si el animal había sufrido un infarto y había caído ya muerta o si se había resbalado de una rama y era el golpe lo que la había dejado exánime. ¿Morir antes de la caída o después de caer? Esa es la cuestión. A nuestro lado, un joven le dijo a otro joven: “Haz algo, tú que sabes”. Y automáticamente sentí envidia por todos los que saben cosas raras gracias a sus obsesiones excéntricas: roedores suicidas, infartos animales, cuerpos que se precipitan desde los árboles.
¿Cuál es tu reacción?









