Contra la medalla a Carolina Marín
Marín no merece la condescendencia de un bronce ad hoc, ni un podio de consolación, ni un circo populista semejante. No manchen a una leyenda del bádminton dándole un premio de mentira. Es bastante más que eso
La imagen de Carolina Marín, sus gritos desgarradores, su llanto tirada sobre la pista cuando estaba ganando claramente su semifinal y se encontraba a puertas de la medalla, es a estas horas la fotografía icónica de España en los Juegos de París: no parece que vaya a ser superada. Son imágenes de una importancia fundamental.
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