Cristiano Ronaldo y los televisores pequeños
El astro portugués se parece mucho a un mortal en esta Eurocopa, pero no conviene confiarse. La Bestia sigue dentro de él, esperando el instante definitivo en que resurgir de sus cenizas
Cristiano Ronaldo falló un penalti que podría haber sido decisivo en la prórroga frente a Eslovenia y se puso a llorar como un niño desconsolado. O como María de Medeiros en alguna de sus películas, sobre esto no hay unanimidad entre la crítica, ni tampoco entre el público. Luego marcaría otro en la tanda definitiva que sirvió para que Portugal avanzase a los cuartos de final, pero ya nada fue lo mismo en su cabeza de destructor de mundos, de devorador insaciable. Por eso se dirigió a la grada pidiendo perdón a los miles de aficionados lusos que se empeñaban en animarlo y puede que también a él mismo, pues nadie espera tanto de Cristiano Ronaldo como el propio Cristiano Ronaldo.
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