Cuidar cada detalle para llegar el primero
Marcus Cooper, uno de los mejores piragüistas españoles de su generación, alcanzó muy pronto el éxito: con 21 años, en 2016, ganó el oro olímpico en la prueba de K1 1.000 metros. Nacido en Oxford pero criado en Mallorca, el deportista, firme creyente en el cuidado de los detalles como vehículo a la perfección, prepara la inminente cita de olímpica de París, donde competirá en dos modalidades y, con toda probabilidad, será el abanderado de España
El piragüista Marcus Cooper (Oxford, 1994) es preciso y detallista en todo lo que hace. Incluso en el cálculo de su genética y la herencia de cada progenitor: “Tengo un 75% de sangre inglesa y un 25% de sangre alemana”, relata. Por parte de madre, su lado británico, dice haber heredado pragmatismo para enfrentar los problemas y cierta negrura en el humor. De su lado alemán le queda una ética de trabajo férrea, casi robótica. “Al final soy muy europeo, ¿no? Raíces norteñas”, ríe por teléfono desde Trasona (Asturias), donde se ubica el centro de alto rendimiento en el que entrena y vive desde que era adolescente.
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