De Hitler y Franco a Meloni o Le Pen: cómo someter al fascismo y la ultraderecha a una tortura cómica
El colectivo catalán Las Huecas estrena ‘Risa caníbal’ en el Centro Dramático Nacional, una obra que encierra y ajusticia a cuatro lideresas ultraderechistas y entronca con la tradición de la sátira contra el poder autoritario
La historia nos enseña que la parodia es un arma poderosa contra las dictaduras. Mussolini, Stalin, Franco o el mismísimo Hitler son personajes que encarnan el horror del siglo XX, pero que también fueron iconos risibles gracias, por ejemplo, al paradigma que supuso El gran dictador de Charles Chaplin. En El nombre de la rosa, Umberto Eco hace decir al monje Jorge de Burgos que el segundo libro de la Poética de Aristóteles, dedicado a la Comedia, “podría enseñar que liberarse del miedo al diablo es un acto de sabiduría”, y que “la risa sería el nuevo arte capaz de aniquilar el miedo”. Hay estudios antropológicos, por otra parte, que registran cómo, a principios de nuestro siglo, cuando se recrudecían los combates entre las FARC y el ejército, en algunas tribus indígenas de la Amazonía colombiana se recibía a los militares con burlas y poses histriónicas, desactivando toda la solemnidad de lo que, por otra parte, no dejaba de ser una cuestión muy seria, introduciendo una suerte de desobediencia civil a través de la risa que convertía el humor en un arma política defensiva. Ejemplos así habrá cientos, pero bastan estos para ilustrar algo que escribe Andrés Barba en su libro La risa caníbal: “Solo algo verdaderamente importante puede convertirse en el objeto de una narración paródica”.
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