De la taza del váter emanaba una luz azul
El retrete, espacio de retiro y concentración, es sagrado en tiempos en los que hasta la defecación ha de ser vertiginosa
Existen muros y alambradas de espino, infancia asesinada, de los que deberíamos hablar a diario. Gaza. También aquí hay límites que separan brechas de desigualdad profundas: la clase media se lamina, y de ello encontramos muestras en la cesta de la compra de las grandes superficies alimentarias y de los supermercados culturales. Las políticas de la desprotección neoliberal y del sálvese quien pueda, simultáneas al mantra frustrante del “tú puedes” —tan rentable—, aspiran a diluir barreras a través de embaucamientos y mentiras que te dejan contenta fraudulentamente. Se emborrona la diferencia entre alta y baja cultura que, como ya comentamos, se desdibuja desde lo alto de la pirámide alimentaria. Así los leones comen mejor, y el chaval que podría ser virtuoso del violín y ha tenido la desgracia de nacer en Los Pajaritos lo tiene crudo: la cuerda del instrumento se le hace, no ya límite, sino filo que corta las yemas.
¿Cuál es tu reacción?









