‘Dejad que el río fluya’: el activismo sami que no rompe el hielo
Bienintencionada pero sin demasiada garra, esta película noruega rescata la lucha de los indígenas de Laponia en los años setenta
Impulsada por un fenómeno Disney como Frozen, la historia de los indígenas sami empezó a calar en la cultura popular hace no tanto. Detrás quedaba un reguero de silencio y desgracia alrededor de un pueblo nómada, originario del norte de Escandinavia, que vivía de la pesca y de la caza y pastoreo de renos. El relato de este pueblo de Laponia está salpicado de violencia y racismo. En el siglo XVII, más de 300 mujeres samis fueron ejecutadas acusadas de brujería y su religión pagana, con un importante culto a las diosas, fue sepultada por la cristiana. Los cantos a los animales y a la naturaleza formaban parte de una sociedad cuyo núcleo de población más grande resiste hoy en Noruega.
Dejad que el río fluya
Dirección: Ole Giæver.
Intérpretes: Ivar Beddari, Bernt Bjørn, Maria Bock, Gard Emil Elvenes.
Género: drama. Noruega, 2023.
Plataforma: Filmin.
Duración: 118 minutos.
Estreno: 9 de febrero.
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