Dembélé y los extremos mentirosos de Luis Enrique
El exazulgrana revive en posiciones más centradas en un PSG que es el único equipo que juega con tres delanteros que son regateadores puros
Quizás nunca acumuló tanta trascendencia una sentencia de Johan Cruyff que ya fue demoledora en sus tiempos. “No hay sistema que aguante un regate” , dijo el entrenador que basó parte de sus transgresiones en rebuscar cómo hacer sencillo lo más complejo del juego. El paradigma vigente impone el uno contra uno a todo campo durante muchas fases de los partidos. El paraíso para cinturas inquietas, alta velocidad punta y piernas de trileros que también estén dispuestos a correr cuando tengan que recuperar la pelota a campo abierto o con esfuerzos cortos y repetidos. El regate y el hedonismo de los extremos agradecen los tiempos que corren. El PSG-Bayern (2-0) de cuartos fue una fiesta del desborde y de los habilidosos Coman, Barcola, Olise, Kvaratshkelia y Doué.
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