Diego Ventura y Fernando Adrián salvan a medias la tarde
Corrida descastada de Núñez del Cuvillo ante la que Juan Ortega se mostró como un torero sin alma

A solo cinco kilos de los 600 el primero para rejoneo de Los Espartales. Grandón, una mole de carne, pero que dio un juego perfecto para el toreo a caballo. Son de calidad, entrega, incansable, cómodo también. Todo fueron virtudes en un toro que dejó a Diego Ventura estar a gusto y encontrar terreno abonado en cualquier sitio del ruedo. Las farpas al cambio, las banderillas al quiebro, las cortas sin solución de continuidad y un rejón de muerte certero, fulminante, resumen una actuación impecable. Este toro lo lidió Ventura a lomos de Guadalquivir, Nómada, Lío y Guadiana.
Los Espartales-Cuvillo/Adrián, Ortega
Dos toros despuntados de Los Espartales y cuatro de Núñez del Cuvillo, grandones los de rejoneo y desiguales y justos los de lidia normal. Descastados y mansos, el segundo salvó los muebles.
Diego Ventura: rejón en lo alto (oreja); rejón en lo alto (oreja). Salió a hombros por la Puerta Grande.
Fernando Adrián: estocada con derrame (oreja); estocada habilidosa (silencio).
Juan Ortega: más de media con derrame (saludos); tres pinchazos y descabello (silencio, despedido con pitos.).
Plaza de Valencia. 19 de julio. Primera corrida de la Feria de Julio. Media entrada.
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