Doce largos años de espera para escalar el Nanga Parbat por la ruta Schell: David Goettler no cree en el alpinismo de consumo
El guía alemán logra su propósito en “la montaña maldita” al quinto intento, en compañía de dos esquiadores extremos, quienes firman el primer descenso con tablas desde la misma cima
La incredulidad y cierto estupor hipóxico dieron paso, poco a poco, a un nudo de emoción en el estómago, anticipo de una felicidad incontenible: ahí estaba, tras doce largos años de intentos, en la cima del Nanga Parbat (8.125 m). Ocurrió, finalmente, el pasado 24 de junio. David Goettler, alpinista alemán afincado en Cantabria desde hace años, pero aún atascado con el castellano, llegó a creer que su sueño de escalar en estilo alpino la conocida como “montaña de los alemanes” o “montaña asesina” o “maldita” por una ruta distinta de la original se le escaparía como arena entre los dedos. Pero no. Y de su larga experiencia de intentos y frustraciones extrae una moraleja: el alpinismo no es un asunto de consumo rápido. No es una moda. Exige un fuerte compromiso.
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