Domenico Rinaldi y Arturo Miranda, el equipo de saltos más competitivo de la historia de España: “¡A París hay que ir a ganar medallas!”
Los dos saltadores, plata en el último Europeo y ganadores en Doha, en febrero, de un bronce que fue el primer premio logrado por España en un Mundial de la especialidad, buscan el éxito en París

La vibración de las tablas de los trampolines, el estruendo del choque contra los muelles, los cuerpos que caen al agua y un continuo repique de gotas se amplifican bajo la cúpula de madera y cristal de la poza de saltos del Mundial 86, en Madrid. Pum, pum, pum. Brom, brom, brom. Chas, chus, chas, chus. Una y otra vez, todos los días desde las nueve de la mañana hasta las cuatro de la tarde, la cadena regular de chicos que suben y se arrojan de la torre a la piscina tiene un efecto estético e hipnótico. De pie en el bordillo, Domenico Rinaldi y su brazo derecho Arturo Miranda monitorizan el discurso de los cuerpos sometidos a la tiranía de la geometría. Los mortales, los tirabuzones, las carpas, los hombres como agujas que se clavan sin cesar, nunca son suficientes.
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