Donald Trump en el salón de mi casa
Qué raro es el contraste entre una situación global distópica y la vida cotidiana paralela: criar a una niña o tener que ir a trabajar
Hey, el mundo está tan tremendo que la banda sonora taquicárdica que pone Ferreras en su tertulia ya no suena exagerada. Algunos días, los mejores, me coge Al rojo vivo en casa y aprovecho para hacer gimnasia en el salón —debería llamarlo salita—, porque sobreimpresionan un reloj con segundero, que lo hace todo más frenético, pero con el que, además, puedo controlar los 40 segundos de ejercicio de alta intensidad y los 20 segundos de descanso.
¿Cuál es tu reacción?









