Edgar Morin: Resistente de todas las barbaries
El papel de los intelectuales era, para el filósofo francés, el de usar los libros y los periódicos para convertirlos en zonas en las que se pudiera establecer la discusión contemporánea
El mediodía en que murió Francisco Ayala, el 3 de noviembre de 2011, a los 103 años, Edgar Morin (8 de julio de 1921) le estaba explicando a EL PAÍS la razón de ser de su propia vida. Era entonces un hombre que veía muy lejos ese campo de minas que es la vida. Le sorprendió que fuera tanto el tiempo de Ayala, entonces un superviviente milagroso que mantuvo su lucidez como una estrella. Ahora, con un año más que los que tuvo Ayala, ha muerto aquel que parecía fruto de un milagro como el que mantuvo lúcido a aquel colega suyo tan longevo.
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