El arte mata. Literalmente
Allá donde voy peroro: arte y literatura nos dejan marcas, nos escriben el cuerpo y, recíprocamente, nuestro cuerpo está en la fuerza que hacemos con el lápiz sobre los papelitos
Allá donde voy mantengo que, para leer y escribir desde un prisma en el que lo ético y lo estético se fundan, conviene adoptar una actitud intrépida. “¡Curiosidad! ¡Nada de adocenamiento! ¡Un estilo que interrogue, desdiga, descascarille el lugar común! ¡Exponerse a sentir cómo el cuerpo muta en el acto de escribir y en el momento de leer!”. Sí, sí, sí. Creo en estas cosas, aunque acaso deberíamos rebajar la grandilocuencia. O no. A lo mejor la ligereza está sobrevalorada. “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”.
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