El Barcelona, a un paso de la final de la Copa de la Reina tras vencer en San Mamés
Aitana Bonmatí abrió el camino antes del primer cuarto de hora con dos goles casi calcados, con lanzamientos desde el borde del área
Se supone que ser la ganadora del Balón de Oro da cierta jerarquía dentro de su equipo, de la selección y de cualquier ámbito allá donde se mueva. Incluso a la hora de reservar mesa en un restaurante, si es necesario bajar a la vida cotidiana. Pero, sobre todo, tener enfrente a la ganadora del trofeo a la mejor jugadora del mundo, obliga a sus rivales. Por supuesto, una futbolista con el talento que se necesita para vestirse de gala y subir al escenario del Theatre du Chatelet para recibir la bola dorada, es impredecible en su forma de jugar por mucho que tenga a una, dos o tres jugadoras del equipo contrario encima. Lo que no es tan normal es que no tenga a ninguna.
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