El Barcelona vuelve al punto de partida
El Girona resucita las viejas dudas de la entidad azulgrana, en el equipo y en los despachos
El Girona no solo roba afición y ADN al Barcelona, también desnuda sus carencias, ya no solo las futbolísticas del equipo sino también las institucionales. Joan Laporta pasó de la euforia al descontento en el palco de Montilivi, de soñar con Pere Aragonés, presidente de la Generalitat, con un partido de Champions League entre el Barça y el Girona, a mosquearse por la actuación de los muchachos de Xavi Hernández. Nada nuevo: ni el cambiante estado emocional del presidente, ni el ciclotímico andar del Barcelona en la temporada, siempre derrotado por el Girona de Míchel (2-4 en la primera vuelta y 4-2 este sábado). “Esto no puede ser, esto no puede ser”, se quejó Laporta en el palco de Montilivi. No le importaba que lo escucharan, como tampoco que lo vieran reunido con su comisión de fútbol en la puerta del vestuario del Girona, a unos pocos metros de donde estaba aparcado el autobús del Barcelona.
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