El castillo de La Calahorra, una cápsula del tiempo que abre cinco siglos después
El paso a manos públicas permitirá conocer mejor la fortaleza granadina, un ejemplo esencial del Renacimiento español que plantea el reto de conservar su interior, intacto desde su construcción
“Cuando visitas la torre de Michel de Montaigne, cerca de Burdeos, ves la letrina y dices: ‘Anda, mira, ahí hacía de vientre el filósofo francés”. Al investigador Miguel Sobrino le gustaría encontrarse este tipo de detalles —de los que no salen en los libros de historia del arte— en el castillo de La Calahorra, ahora que acaba de pasar a manos públicas cinco siglos después de su construcción, y el acceso a su interior estará menos restringido. Precisamente, cuando en abril se anunciaba la compra de la fortaleza por parte de la Diputación de Granada (por 6,5 millones de euros), Sobrino ultimaba la publicación de su libro Leer a mano. Textos breves sobre artes, oficios y patrimonio, en el que defiende que también se mantengan las dependencias menos artísticas en el imponente edificio defensivo que domina un páramo junto a Guadix.
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