El chocolate español, ese oscuro objeto de deseo
La pintura de bodegón del siglo XVIII se empezó a llenar de este producto considerado un “alimento de los dioses”, traído de América y que solo salía en contadas ocasiones fuera de España

Todo está listo en Bodegón con cofre de ébano de Antonio Pereda para que comience el espectáculo de una merienda aristocrática española del siglo XVII. Con el chocolate americano como indiscutible protagonista, y en un despliegue casi teatral, desfila ante nuestra vista el distinguido elenco para este evento social, que demuestra, además, las amplias redes comerciales del imperio español: la chocolatera de mano y su molinillo, el gran terrón de azúcar, una bandeja de bizcochos, las tres jícaras de Delf, China o Manises, la jarra de Talavera, un búcaro (quizás de Tonalá) o una vasija con engastes de plata de factura europea. Toda esta parafernalia se exhibe ante los ojos del espectador, que queda fascinado hasta el punto de no darse cuenta de un significativo detalle: ¿dónde está el protagonista de semejante espectáculo? ¿Dónde está el chocolate?
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