‘El clan de hierro’: un gran director convierte en trágico el patetismo de la lucha libre
Este drama basado en una familia real alberga una afilada reflexión sobre la tradición blanca de la América profunda de los ochenta
En el patetismo siempre hay algo trágico. En un cuerpo atiborrado de nandrolona, músculos desmesurados, aspecto plástico, venas a punto de estallar. En un combate de lucha libre americana y sus alrededores, en la falsedad de las bravatas de los contendientes por televisión días antes del evento, en el cartón piedra del ring, en la exageración de las peleas, en ese coreográfico teatro del vigor sintético y de la simple estupidez. Pero, ¿qué hay dentro de las mentes y los corazones de esos luchadores? ¿Cómo transcurren sus vidas, de dónde vienen y hacia dónde van? ¿Qué hay de verdad en ellos? Sean Durkin, uno de los mejores directores desconocidos de la última década, nombre aún por sedimentar en el gran público, apenas tres películas en 12 años, se lo ha preguntado en la excelente El clan de hierro, título basado en hechos reales, en torno a los hermanos Von Erich a lo largo de la primera mitad de la década de los ochenta. Cuatro chavales patéticos y trágicos. Cuatro chavales apasionantes.
El clan de hierro
Dirección: Sean Durkin.
Intérpretes: Zac Efron, Jeremy Allen White, Harris Dickinson, Holt McCallany.
Género: drama. EE UU, 2023.
Duración: 130 minutos.
Estreno: 15 de marzo.
¿Cuál es tu reacción?









