‘El cuadro robado’: clasismo y resentimiento en torno a los girasoles de Egon Schiele
Aun teniendo en cuenta las implicaciones históricas del caso y artísticas del cuadro, el director Pascal Bonitzer ha optado por el cine político en torno al poder
Hace poco más de dos meses se estrenó en cines una película que venía a demostrar que una parte del mercado del arte, la de los descubrimientos tardíos, la de las obras maestras del pasado que se creían perdidas y que esperan en lugares insólitos —desvanes, paredes de salones de medio pelo, maletas con dobles fondos, museos oficiales, aunque con falsas atribuciones— a que algún avispado especialista o buscador de tesoros les declare una nueva vida tras permanecer en estado durmiente durante demasiado tiempo, tiene mucho de thriller, de intriga detectivesca, de espionaje, de confabulación, de apasionante relato de personajes esquivos. The Sleeper. El Caravaggio perdido, producción dirigida por Álvaro Longoria, ni siquiera tuvo la necesidad de convertirse en ficción para ser un entretenido juego de ambiciones y falsas pistas. Le bastó con ser un documental.
'El cuadro robado'
Dirección: Pascal Bonitzer.
Intérpretes: Alex Lutz, Léa Drucker, Louise Chevillotte, Nora Hamzawi.
Género: drama. Francia, 2024.
Duración: 91 minutos.
Estreno: 24 de julio.
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