El desfondado toro moderno hundió la expectación morantista en Sevilla
Una corrida mansa, descastada y sin clase de Garcigrande impidió las opciones de Morante de la Puebla, Daniel Luque y Borja Jiménez

Dos minutos y quince segundos fue el tiempo que transcurrió desde que el cuarto toro acudió por vez primera a la muleta de Morante y mordió el polvo de una estocada casi entera en todo lo alto. El torero tenía meridianamente claro que su oponente era un pozo claro y no merecía la pena perder el tiempo. Y el público se lo agradeció como corresponde.
Garcigrande/Morante, Luque, Jiménez
Toros de Garcigrande -el cuarto, devuelto por un problema de visión y sustituido por otro del mismo hierro-, correctos de presentación, mansos, descastados, desfondados y sin clase.
Morante de la Puebla: estocada baja (ovación); casi entera (silencio).
Daniel Luque: estocada trasera (silencio); estocada (ovación).
Borja Jiménez: estocada contraria _aviso_ y un descabello (silencio); pinchazo y estocada contraria y baja (silencio).
Se despidió de la profesión el subalterno Luis Blázquez, de la cuadrilla de Borja Jiménez; sonó la música en su honor al colocar el último par de banderillas al sexto, y su hijo le cortó la coleta al final de la corrida.
Plaza de La Maestranza. Cuarto y último festejo de la Feria de San Miguel. 27 de septiembre. Lleno de ‘no hay billetes’.
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