El embrujo verde, el mejor acicate para el milagro de Djokovic
El serbio, devoto de Wimbledon desde la infancia, se recupera de una operación de rodilla en un tiempo récord y avisa: “Realmente quiero el título, voy a por todas”
Novak Djokovic mira con sonrisa pícara a la moderadora, sobre la que recae, esta vez, una responsabilidad adicional. Ella tiene en sus labios la pregunta del millón: ¿Cómo está verdaderamente Novak Djokovic, ese “superhumano” (así lo califica Carlos Alcaraz) que hace solo 25 días pasaba por el quirófano para operarse del menisco en París y que ahora, como si nada hubiera pasado, milagroso, complicadísimo desde la óptica médica, está a punto de saltar al verde para competir en este Wimbledon que está a punto de despegar?
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