El final de la travesía del desierto de María Vicente, candidata a la victoria en el Mundial de Glasgow
La mejor juvenil del mundo en pruebas combinadas es a los 22 años “una atleta adulta” que lidera al equipo español en los mundiales de atletismo en pista cubierta
Ramón Cid, un sabio del atletismo y de la vida, suele decir que todos los grandes atletas llevan de fábrica, en los genes, el talento, la capacidad de ser únicos, la resistencia, la capacidad muscular, pero que el éxito, ah, el éxito, es solo fruto de un proceso mental, del trabajo. Cid habla en abstracto, pero mira a María Vicente, la atleta a la que entrena, la favorita para proclamarse hoy, a los 22 años, campeona del mundo de pentatlón en la pista cubierta del Glasgow oscuro, helador y lluvioso. María, afirma Cid, que ha sido atleta (olímpico en Montreal y Moscú en triple salto, y plusmarquista nacional unos años, sucesor de Pipe Areta, su paisano donostiarra, con 16,69m), “ha llegado al final de la travesía del desierto. Ha llegado al final del proceso mental que le ha permitido superar el papel de niña prodigio”.
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