El hermano gemelo de Laporta
El caso del futbolista del Dinamo de Bucarest, Edgar lé, cuyo hermano gemelo le habría suplantado en el campo aportando peores prestaciones, abre la esperanza para la afición culé de cara a la próxima temporada
Edgar Ié nunca fue Paolo Maldini, pero a sus 30 años se había convertido en un defensa sólido y de ciertas garantías para cubrir la retaguardia de un equipo que peleaba por no descender en la Liga rumana. Su valor de mercado, según Transfermarkt, es de 1,3 millones de euros -casi como un piso de 100 metros en Lavapiés-, y su carrera en distintos países le daban un cierto caché. Pero el central guineano del Dinamo de Bucarest, criado en la cantera del Barça, no acababa de ofrecer las prestaciones que se le suponían desde que lo habían fichado en febrero. Algo no cuadraba. El jugador, además, había pasado por Francia, Portugal y Países Bajos y alguien se dio cuenta de que solo hablaba portugués y que no entendía ni una sola palabra cuando le hablaban en otros idiomas. Y aquí saltó la liebre.
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