El hombre que pudo ser rey
La sucesión en el Reino de Redonda tras la muerte de Javier Marías invita a repasar las historias de aventureros que consiguieron un trono
No son pocos los aventureros, reales e imaginarios, que han soñado en conquistarse un reino lejano, sentarse en su trono y fundar una dinastía. Entre los primeros están James Brooke, que se convirtió en el rajá blanco de Sarawak; Josiah Harlan que llegó a ser brevemente monarca de Ghor, en Afganistán, o Charles-Marie David de Mayréna, rey de Sedang (nombre de la principal tribu que le entronizó) en las selvas de Indochina y que, a la sazón exiliado en Malasia, murió a causa de una mordedura de serpiente o un duelo (es difícil decir qué es más interesante). Entre los segundos, los aventureros de ficción que lograron un reino, destacan, claro, Daniel Dravot y Peachey Carnahan, los dos pillos buscavidas del inolvidable relato de Rudyard Kipling El hombre que pudo ser rey, llevado magistralmente al cine por John Huston con Sean Connery y Michael Caine, respectivamente en los papeles del primero y el segundo.
¿Cuál es tu reacción?









