El hospital de Móstoles lleva más de un mes con los quirófanos cerrados por las tardes, mientras la lista de espera “sube como la espuma”
Los trabajadores de especialidades quirúrgicas y anestesiología de este centro se han unido para no hacer esos turnos hasta que no se les pague mejor, pero temen que la solución sea traspasar a los pacientes a la privada
El hospital universitario de Móstoles, desde principios de marzo, cierra los quirófanos a cal y canto por la tarde. No ha sido una decisión de la dirección del centro, sino una especie de huelga de los profesionales del servicio quirúrgico y de anestesiología, que han decidido unánimemente dejar de trabajar en ese horario. Ha sido una decisión extrema, que “no se ha tomado de un día a otro”, con la que intentan llamar la atención de la gerencia y el Sermas respecto a la baja retribución económica que tienen estas horas extraordinarias y la sobrecarga de trabajo, una patología crónica del sistema de salud madrileño. Con los llamados pactos de gestión, o peonadas, la Comunidad de Madrid, desde hace más de una década, ha intentado dar salida a las largas listas de espera quirúrgica en los hospitales públicos a costa de que el personal trabaje horas extra, ya sea en turnos de tarde o de fin de semana. Desde la Consejería de Sanidad aclaran que la suspensión de la actividad quirúrgica extraordinaria en horario de tarde en este hospital “ha tenido limitado impacto en la dinámica asistencial”. En cambio, los profesionales aseguran que la lista de espera quirúrgica “sube como la espuma” y temen que la solución sea que la privada la absorba.
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