El impacto de la Super Bowl de Bad Bunny entre los latinos: “Es un orgullo ver a mis paisanos tener esa contentura”
Hablan los clientes del neoyorquino bar de doña Toñita (invitada en el ‘show’ del puertorriqueño), punto de encuentro de la comunidad, tras un año de persecución por parte de la administración Trump
En el número 244 de la helada calle Grand, en Williamsburg, nada parecía haber cambiado el pasado miércoles. A las tres de la tarde, María Antonia Cay abrió su bar como siempre hace: con calderos de arroz, habichuelas y algún guiso. La comida es gratis, solo hay que pagar la bebida: tres dólares por una cerveza. Como de costumbre, Cay tomó asiento en uno de los taburetes mientras contaba billetes sobre la barra con sus manos repletas de los anillos gigantes y coloridos que ya la caracterizan. Por un momento, pareció un día cualquiera. Pero no lo era. Menos de 72 horas antes, Cay, mejor conocida como doña Toñita, la jefa del Caribbean Social Club, estuvo sobre la tarima más importante de Estados Unidos como invitada del espectáculo de intermedio de la Super Bowl de Bad Bunny.
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