El inventario de Cultura no resuelve el enorme puzle de las obras de arte incautadas durante la Guerra Civil y la dictadura
Expertos y abogados de las familias reclamantes ven en la auditoría del departamento de Ernest Urtasun un primer paso “parcial”, pero recuerdan al Gobierno que quedan sin investigar la gran mayoría de piezas, perdidas o ubicadas en ministerios, museos, universidades u otras instituciones
Para resolver un puzle, por enorme que sea, siempre hay que empezar por una pieza. Así que, hace dos semanas, el Ministerio de Cultura colocó sobre la mesa las primeras 5.126. Es decir, cuadros, joyas, cerámicas, esculturas, abanicos, muebles o vajillas que, según averiguó una investigación interna, proceden principalmente de incautaciones realizadas por la República durante la Guerra Civil para proteger los bienes artísticos, que la dictadura jamás devolvió a sus dueños una vez terminado el conflicto. Por fin, aparecía un inventario donde las familias pudieran bucear en busca de algún tesoro sustraído a sus abuelos. Y, sin embargo, investigadores y abogados de los herederos en absoluto dan el asunto por cerrado. Todo lo contrario. De alguna forma, acaba de comenzar.
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