El Madrid escondido en las casas de subastas
Los catálogos de las salas de pujas descubren historias desconocidas de las ciudades y a ellas pueden acceder todos los públicos, pero no todos los bolsillos
¿Sirven las subastas para conocer una ciudad? Definitivamente, sí. ¿Es una manera peculiar de hacerlo? Lo es. Nadie viaja a Berlín, por ejemplo, y revisa los catálogos de las casas de subastas para saber dónde ir, dónde comer, qué visitar... como si fueran la Lonely Planet. Bueno, quizá sí, quizá algún coleccionista, aunque es excepcional. Pero si hay un momento y un lugar para demostrar que, gracias a las subastas se sabe más de la historia de un lugar, es esta semana y es aquí, en Madrid. Ahí está, para el disfrute de todos, un cuadro de Caravaggio ―palabra de Maria Cristina Terzaghi y de otros tantos expertos en Michelangelo Merisi― al que se le perdió la pista hace siglos.
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