El ministro de Cultura carga la suerte contra la tauromaquia, pero no se atreve a salir a hombros
Tras la exclusión del toreo de las Medallas de Bellas Artes, Ernest Urtasun lo tiene fácil: proponer la prohibición de los toros y exponerse, si es valeroso, a una seria voltereta

No es concebible que el presidente del Gobierno de España (el actual o cualquier otro) elija para la responsabilidad del Ministerio de Cultura a una persona que haya hecho profesión de fe pública de su rechazo frontal a un sector cultural de primer orden; el cine español, por ejemplo. No es imaginable que una persona que ha declarado que el cine español es una actividad inaceptable, salvaje y deleznable ―continúa el símil― sea quien esté llamado a defenderlo. Sería una contradicción en sí mismo, y, además, revelaría que quien lo ha nombrado ―el presidente actual o cualquier otro― es el primer enemigo del sector.
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