El optimismo de Catena disuade a un Atlético melancólico
El central de Osasuna, autor del 1-0, sintetiza el contraste anímico con un rival que ya no se juega nada
El Atlético aterrizó melancólico en Pamplona y Antoine Griezmann, su jugador más lúcido, empezó el partido sentado en el banquillo con cara de poeta maldito. Conseguida la plaza de Champions, el equipo se ha quedado sin alicientes. Tampoco lo entusiasma jugar un partido de fútbol en una tibia tarde de mayo, algo que sí parece emocionar a los muchachos de Osasuna, ilusionados con ser octavos para ir a la Conference League.
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