El orgullo proletario de Alejandro Moro, un debutante en Wimbledon
El madrileño, hijo de un carpintero y de una empleada del hogar, se estrena en un grande a contracorriente: “Mis padres llegaron a ir al límite para que pudiera jugar”

A mediodía, el sol cae duro sobre el distrito SW19 de Londres, tal que fuera Benidorm. Y ahí enfrente, en la pista 14, Carlos Alcaraz no termina de encontrar el tono durante la sesión con el búlgaro Grigor Dimitrov, que saca el mazo, pega duro y frustra al murciano, a dos días de la apertura en La Catedral. No termina de verse hoy Carlitos. “No sé, pero los movimientos, los apoyos, la derecha…”, le transmite a su entrenador, Juan Carlos Ferrero, quien relativiza: “No te preocupes; si te viera mal, te lo diría”.
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