El oscuro Vikingo Negro, viajero, esclavista y terror de las morsas, navega hacia la luz
El investigador islandés Bergsveinn Birgisson desvela en un libro fascinante la historia de su antepasado medieval Geirmundur Hjörsson, olvidado de las sagas
Entre los vikingos más famosos —Ragnar Calzas Peludas, Harald Cabellera Hermosa, Erik el Rojo— no se suele mencionar a Geirmundur Hjörsson, el Vikingo Negro, del siglo IX, y eso pese a que procedía de una gran estirpe real de Noruega, se convirtió en uno de los aristócratas más importantes de Islandia, poseía una gran flota (era un “rey del mar”) y vivió aventuras sin cuento viajando a lugares del lejano norte que la imaginación había poblado de monstruos. Es verdad que, al parecer (todas las fuentes lo señalan), Geirmundur era un tipo muy feo. Más parecido a un trol que a un vikingo. Recibió el apodo de Heljarskinn, Piel Negra, derivado de Hel, la personificación de la muerte en los poemas nórdicos antiguos, diosa hija de Loki y de la perversa giganta Angurboda (“La que causa tristeza”) y que tenía la tez negra como los cadáveres.
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