El pintor que el mundo necesita: el Rothko más completo y menos conocido llega a París
La Fundación Louis Vuitton inaugura una gran retrospectiva que presta atención a aspectos poco recorridos en la obra del artista, como su etapa figurativa o la relación de su trabajo con el Holocausto
Para ver un cuadro de Mark Rothko (1903-1970) siguiendo las instrucciones del pintor, hay que dar dos pasos en el sentido opuesto al lienzo —o tres, si se tienen los pies pequeños— y alinearse con el centro de la obra como si nos mirásemos en un espejo. El artista aconsejaba colocarse a 46 centímetros de sus lienzos para favorecer la concentración necesaria para entender su trabajo, la inmersión en las ventanas que abría cada cuadro, siempre con vistas a nuestros abismos interiores. Había otras condiciones: las obras debían colgarse casi a ras de suelo, como en el taller de un artista, y con una luz tenue que forzase un silencio sepulcral, como sucedería en el interior de un templo religioso.
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