El ‘trilerismo’ de Red Bull en la Fórmula 1
La despiadada selección de pilotos de la compañía energética vaticina una nueva permuta entre Tsunoda y Hadjar para 2026
Red Bull acumula casi tantos títulos como juguetes rotos, entendiendo eso como los pilotos que ha formado, promocionado y lanzado al ruedo para después quitárselos de encima sin ningún escrúpulo. Desde su fundación como equipo de Fórmula 1 en 2005, sobre los cimientos de lo que era Jaguar, esos abandonados se cuentan a puñados. El caso más definitorio y extremo probablemente es el de Daniel Ricciardo, que llegó a ganar siete carreras enfundado en el mono energético para terminar expulsado de la F1 de mala manera, por una puerta trasera del circuito de Singapur (2024), sin ni siquiera poder despedirse de su legión de seguidores. Otro ejemplo, bastante menos conocido pero igual de cruel, es el del suizo Nyck de Vries, que un año antes vio como su Alpha Tauri pasaba a mitad de calendario, precisamente, a manos del australiano. Eso en cuanto a los que se quedaron repentinamente sin volante, porque luego están aquellos que fueron víctima del trilerismo de los ejecutivos de la compañía austríaca, que utiliza los cuatro coches que controla, los de Red Bull y los de Racing Bulls, como lo hacen los cubileteros. El aroma de lo que llevamos de Mundial anticipa que el próximo en ser degradado será Yuki Tsunoda.
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